Todo lo que necesitas saber de los bots y trolls en política

Los bots y trolls son dos de los personajes infames del marketing digital, especialmente del marketing político digital.

Sin embargo, antes de comenzar hay que remontarnos al pasado, al año 2008 para ser específicos.

¿Dónde nació el marketing político digital?

En 2008 fuimos testigos del nacimiento de la política digital propiamente dicho. Ese año, un valiente Barack Obama introdujo las redes sociales a su estrategia de campaña electoral. Fue la primera vez que se dejó ver el poder de una estrategia en medios digitales dirigida a los votantes. El equipo de Obama mostró que el mundo digital permite hablar con los más jóvenes, acercándose a ellos al hablar su mismo idioma, sin olvidar a los más grandes. De igual manera, se mostró que la rapidez en que se compartía la información permitía que los grandes medios tradicionales utilizaran los contenidos para replicarlos como noticia.

La campaña de 2008 de Obama fue la primera vez que se dejó ver el poder de una estrategia digital dirigida a los votantes

Sin embargo, como en todas las cosas, los buenos elementos van acompañados de otros un poco menos positivos. Fue así que nacieron estrategas enfocados en dirigir ejércitos de entes digitales de dudosa procedencia: los bots y los trolls.

¿Y en México?

En nuestro país, en las elecciones de 2012 encontramos en más claro ejemplo de su uso. Fue en esta campaña electoral que se utilizó por primera vez en México este tipo de estrategias para dar batalla en el campo digital.

¿Qué es un bot?

En términos generales, los bots –abreviatura de robots– son programas automatizados que generan mensajes dentro de diversas plataformas. En este caso particular, nos referimos a Twitter. De entre ellos algunos permiten programar mensajes para su difusión a determinada hora, otros replican tuits con palabras claves o emiten spam (correo o mensajes basura). Su operación puede ser constante o esporádica, dependiendo del uso para el que se les haya programado.

Los bots en la comunicación política

En política se entiende a un bot como un personaje ficticio utilizado para dar resonancia a acontecimientos político o a una figura política, para compartir notas sobre algún tema en específico, información publicada en ciertos portales, para ralentizar la comunicación y difusión de mensajes al sabotear hashtags, mandar cadenas de mensajes o tuits buscando saturar un perfil, o simplemente para retuitear determinadas palabras o hashtags buscando convertir los términos en trending topics. En este sentido un bot puede ser tanto un aliado como un enemigo.

¿Qué es un troll?

Por otro lado, un troll es una persona que publica contenido sarcástico, incendiario, o polémico dirigido a una cuenta o movimiento buscando trastornar la comunicación de su entorno. Esto lo puede realizar tanto usando su imagen personal como creando un perfil ficticio. Tal es el caso de los sonados ‘compas’ de Twitter. El comportamiento de los trolls, para caber en la definición, debe ser constante; oscilando entre lo sarcástico y lo digitalmente violento. Algunos defienden que una cuenta en social media que no tiene un troll es una cuenta que no es lo suficientemente conocida o influenciadora como para hablar de ella.

Los trolls en la comunicación política

En política los troll se pueden clasificar en su generalidad de la siguiente forma:

  • Trolls dirigidos, es decir aquellos organizados por algún contrincante;
  • Trolls orgánicos, es decir aquellas personas que por la naturaleza de sus opiniones o intereses van contra la propuesta de un candidato determinado;
  • Trolls emprendedores, es decir aquella persona que busca ganar fama o seguidores al interactuar con una cuenta determinada.

¿Cuál es la diferencia entre un bot y un troll?

A diferencia de los bots, un troll es una persona real que utiliza sus redes para molestar, para que los destinatarios de sus mensajes pasen un mal rato. Es por ello que muchos los consideran los bullies de las redes sociales.

Sobra mencionar que los bots y trolls no son exclusivos de la política, ya que también se utilizan en el posicionamiento de marcas o en la difusión de eventos, aunque con menor frecuencia. Un bot también es ese seguidor fantasma que compras para aumentar tus seguidores en Twitter o tus likes en Facebook.

Dada su eficacia, muchos estrategas se preguntan si deben utilizar estos dos personajes en sus estrategias digitales de campaña.

No. Aunque podrías pensar en utilizar los buenos como los que mandan mensajes nada mejor que un trato personal.

Twitter, en su algoritmo, castiga a las cuentas que hacen uso de este tipo de elemtnos para mal. Aunque no sea desde la directa estos pueden tirar más que alzar una conversación lo que no es recomendable, especialmente en tiempo de campañas políticas.

Aunque parezca interesante para tirar otras conversaciones, alentar el uso de este tipo de elementos no hace más que poner en guardia a los otros equipos